Una web en dos tardes (y día 2)

Bien, con la miniweb del Contador de Caracteres funcionando en local, los dominios registrados y apuntando al hosting donde lo alojaría, me quedarían unos cuantos aspectos por retocar en la segunda tarde. Aquí está el resumen de la primera tarde.

Día 2

Dirección de contacto

Había pasado por alto la posibilidad de abrir un correo de contacto en el hosting, afortunadamente me acordé y retoqué la web para enlazarlo. Aquí, para conseguir el reto decidí que NO tendría el típico formulario de contacto, no por lo complicado que fuera programarlo (que no lo es en absoluto) sino por la pereza que me daba el tema de la LOPD, decidí no recoger ningún dato identificativo de los visitantes del futuro sitio web para evitar a la LOPD, pondría el correo de contacto y listo.

Google Analytics

Por supuesto que tenía que incluir el script de Google Analytics, para poder ir viendo la progresión del sitio., se tarda menos de 4 minutos si ya tienes una cuenta creada como era mi caso. Pero como sabrán todos los desarrolladores web, Google Analytics usa cookies para recoger estadísticas así que me salvaba de la LOPD pero no de la infame ley de cookies de la UE. No me calenté mucho la cabeza, busqué un poro por internet y encontre Cookies&You de Insites, una solución rápida para nuestros sitios web (le faltan cosas como más personalización pero me valía en ese momento).

Aspectos SEO

Aunque tenía lista la web en su forma básica del día anterior, retoqué algún texto, le puse una meta description decente, revisé que tuviera H1, etc. Aspectos básicos de SEO on page, vamos.

Minificación

No es que la web fuera muy grande, es enana, pero minimicé un poco el código (HTML, CSS y JS). El objetivo de minimizar el código es sobre todo conseguir que vaya más rápido a la hora de cargarse, en este caso lo veo innecesario pero bueno, lo hice.

Una vez minificada la web, la subí a eso de “la interné”, hice pruebas para comprobar que todo lo que funcionaba de forma local seguía haciéndolo de forma online.

Search Console

Junto con Google Analytics, Search Console es la otra pata gratuita para cualquier desarrollador web. Me permitiría seguir un poco cómo se comportaría la web en Google. Así que seguí los pasos para registrar la propiedad en Search Console, en 2 minutos estaba listo.

Acto seguido, revisé que estaba todo listo e hice el último paso, indexar la web en Google. Hice un “Fetch as Google” desde Search Console y esperé a que estuviera indexada.

Sorpresa y revisión final

Una de las cosas que no he dicho, de forma deliberada es que realmente no estaba haciendo una web sino DOS. Una como contador de caracteres y otra como contador de palabras, muy similares las dos entre sí, reaproveché mucho el trabajo de una en otra así que tras registrarlas en Google, podía acceder a estas webs, e incluso las enlacé entre ellas.

Para los curiosos, son las siguientes (se agradece difusión y feedback):

Como parte del reto era ver como posicionaban estas webs, me creé un excel muy sencillito y revisé algunas palabras clave, a ver qué tal iba. La verdad que no hice un estudio de palabras clave como es debido para un proyecto donde el SEO sea el componente principal del negocio, como no era el caso simplemente elegí las palabras clave que veía más adecuadas, estas son las posiciones de cada dominio:

Posicionamiento de los contadores

Posicionamiento de los contadores

 

Me sorprendí que dos webs muy similares, posicionaran de forma diferente, el contador de caracteres alojado en un .online había alcanzado la segunda página de Google ¡sin hacer nada!

Con esto daba por concluido mi reto, he aprendido muchas cosas, me he equivocado en unas, he acertado en otras. Y nada, a partir de ahora, los siguientes fines de semana los podré dedicar a mejorar estas dos pequeñas webs que me han surgido en dos tardes :D, que son muy mejorables, lo sé …

Una web en dos tardes (día 1)

El fin de semana pasado tenía en la cabeza el hacer algo en Internet. Quería divertirme pero también ser productivo. Estaba un poco cansado de empezar cosas y no acabarlas así que me reté a mi mismo, quería empezar y acabar algo relacionado con Internet en ese mismo fin de semana. Obviamente por restricciones de tiempo no podía ser una tarea descomunal, ni tampoco muy caro, tenía que ser algo gratis (o barato) y sobre todo, en dos tardes que es lo que tenía (viene a juego con el nombre del blog).

Por mis condiciones de informático, estaba claro que lo orientaría a la parte técnica, podría desarrollar alguna de las ideas que hay en mi cajón, al menos un MVP de la idea. O quizá pensar un sitio web totalmente nuevo, o una aplicación Android o lo que fuera …

En este post trataré de explicar el proceso que he seguido en este reto. Ojo, que al final habrá una sorpresa :D. Para no hacerlo muy largo el post, lo dividiré en dos partes: lo que hice el primer día y lo que hice el segundo día.

Día 1

¿Qué hago?

Puesto que me apetecía más hacer algo nuevo, empecé a pensar sobre qué hacer. Me acordé que en el trabajo alguna vez usamos una simple utilidad que cuenta caracteres de un texto, y siempre accedemos a una web sencillita que encontremos en los primeros resultados de Google. Así que en ese momento lo decidí, haría un “contador de caracteres”, algo muy pero que muy sencillo, pero a la vez útil (tampoco a diario pero bueno).

Puesto que es muy sencillo, pensé que esos dos días haría una primera versión funcional, pero que me permitiría ir ampliandola con muchas más utilidades.

¿Y con qué fin lo hago?

Pues en principio era entretenimiento puro y duro. Pero luego me entró la curiosidad en que podría ser un reto posicionar la web, posiblemente acabaría usándola yo mismo únicamente pero quién sabe, si se posicionaba bien podría tener más usuarios. No es el objetivo principal, sino un aliciente más.

Así que me fui al Keyword Tool Planner de Adwords, para ver el volumen de búsqueda aproximado que me daría Google. En este caso, me dio de 10k a 100k mensuales por palabras claves potentes como “contador de palabras” y “contador de caracteres“, me pareció muy decente 😀

 

Búsquedas mensuales

Dominio

Empecé la búsqueda de dominios, sorprendentemente había unos cuantos libres que no esperaba que estuvieran, sobre todo fuera del .com que sí que estaba muy saturado. Cogí dos dominios, uno un .es y otro un .online. Siempre se dice que realmente para posicionamiento no afecta la extensión del dominio en sí, así que me gustó mucho el .online, podría dar juego y orientar los dominios más hacia EMD que hacía nombres de marcas; que sí, que sé que ya no es como antes, pero daño no hace y estaban libres, ¿qué le voy a hacer?

Dominio

Imagen cortesía de Pixabay

 

Hosting

Ya con los dominios a un precio muy baratito, me tocaba darles un hosting. Tengo un plan en Hostalia que me gusta bastante, es un plan que me permite almacenar todos los dominios que quiera por muy poco dinero (es el plan Standard, este es el link, NO es un link de afiliados). Obviamente la máquina está algo limitada, pero para proyectitos web pequeños me viene muy bien, de momento no he tenido ninguna pega así que inmediatamente coloqué los DNS de Hostalia a los nuevos dominios y lo dejé unas horas hasta que se refrescaran y se hicieran efectivos.

Diseño de la web

Mientras tanto, me puse con la web en sí. Al ser una web tan tonta, simplemente quería una caja de texto donde pudiera pegar o escribir un texto y me dijera cuantos caracteres tenía ese texto. No soy diseñador, y encima tengo mal gusto, pero quería hacer algo rápido, así que nada, me puse manos a la obra y maqueté la web.

Nada de WordPress o ningún otro CMS, tampoco base de datos, todo debía ser más simple. Un poco de HTML, un poco más de CSS para dar forma a los botoncitos y los campos de texto del formulario y un fichero javascript que me hiciera el conteo era de lo que estaba compuesto la web.

Hice unas cuantas pruebas para dejar hecha la web en sí, muy muy fea pero al menos funcional y completa, como solemos decir, tenía cara y ojos.

Web developer

Imagen cortesía de Pixabay

 

Lo conseguí más bien tarde, así que ahí cerré el primer día y me fui a dormir. Me quedaba una tarde aún, me veía bien para terminar el reto.

(Continuará …)

5 citas de Frankenstein

Allá van las 5 mejores citas que he sacado de la lectura de “Frankenstein o El moderno Prometeo” de Mary Shelley. Habría muchas más pero me quedo con estas cinco:

1.

“Cuántas cosas estamos a punto de descubrir si la cobardía y la dejadez no entorpeciera nuestra curiosidad.”

Muchas veces no intentamos nada, nos da miedo, somos cobardes para experimentar cosas nuevas, para satisfacer nuestra curiosidad innata de ser humano. Y cuando no es la cobardía, es la dejadez. ¿A qué esperamos para probar? ¿A que se nos acabe esta vida?

2.

“Para examinar los orígenes de la vida, debemos primero conocer la muerte.”

Pues sí. No habría vida si no hubiera muerte, esto tan sencillo es el concepto taoísta del Ying y el Yang que tenemos todos presente. ¿Cómo definiríamos la vida sin la muerte? ¿o el día sin la noche? ¿o el blanco sin el oscuro?

3.

“(…) ni sabía ni entendía nada. Lleno de dolor, me senté y comencé a llorar.”

De nuevo una cita sobre una cualidad innata del hombre, el llanto. En este caso el monstruo de Frankenstein no sabe absolutamente nada, es un recién llegado al mundo, pero lo que mejor le sale es aquello que es innato, el llanto.

4.

“(…) mi tristeza aumentaba con el conocimiento.”

El monstruo va conociendo a los humanos y se va entristeciendo según va avanzando y aprendiendo cosas. Es muy habitual oir la frase de que los ignorantes son más felices. De hecho nuestro refranero tiene un refrán para esto: “ojos que no ven, corazón que no siente”.  Si no vemos o si no conocemos algo, no sufrimos por eso, somos más felices, por ejemplo, hay personas que no van al médico porque no quieren saber qué enfermedad pueden tener, les da miedo que conocer la enfermedad les haga infelices. Yo argumento que realmente no somos más infelices, sino más realistas, ya que conocer más es conocer la realidad más a fondo.

5,

“El sufrimiento insensibiliza los sentimientos más elementales del hombre.”

Una última cita sobre los sentimientos humanos. Hay uno, el sufrimiento, que anula todos los otros, en este caso el sufrimiento del monstruo anula los sentimientos de ternura, cariño o amor que puede tener hacia los humanos. Sufrir algo mucho hace que descuides otras facetas de tu vida, e incluso, otros sentimientos que puedas tener.

 

Frankenstein o El moderno Prometeo, de Mary Shelley.

Si conocías la historia, no era dificil de adivinar que el post anterior “Un verano monstruoso” era una narración inventada sobre cómo se gestó “Frankenstein o El moderno Prometeo” de Mary Shelley. Los personajes que compartieron aquel verano de 1816 con Mary Shelley eran su futuro marido Percy Shelley y dos amigos, el poeta Lord Byron y el médico que acompañaba a este, John Polidori, entre tantas charlas y divagaciones sobre multitud de temas, no salió nada imaginativo de la cabeza de Mary Shelley, sólo una pesadilla lo hizo posible ;).

Mary Shelley, retrato de Richard Rothwell

Mary Shelley, retrato de Richard Rothwell

Introducción

El mito de Frankenstein es de sobra conocido por todos, lo tenemos muy dentro de nuestro subsconciente, lo usamos en nuestra vida cotidiana, incluso vemos a Trump como Frankenstein ;). En el libro, el doctor Viktor Frankenstein consigue después de un largo esfuerzo lo que buscaba, dar vida a la materia inerte. Pero resulta que el monstruo creado (que no tiene nombre por cierto), se vuelve contra el doctor, ¡contra su creador!

Se publicó por primera vez en 1818, han pasado casi 200 años desde la publicación de la novela pero como todas las obras maestras, perduran en el tiempo, no pasan de moda. Quizá no sea un best seller, nunca se va a poner en la estanteria de más vendidos de ninguna libreria, pero pasan los años y se sigue hablando de la obra de Mary Shelley (no tanto de ella, por cierto).

Hay un par de temas que trata el libro que hacen reflexionar.

Jugar a ser Dios

El primero es obvio. ¿Es posible dar vida a algo que no la tiene? Es la obsesión de Viktor Frankenstein, pero es una de las cosas inalcanzables que persigue el ser humano, otra muy clásica es el santo grial que proporciona eterna vida. Lo que es claro, es que se ha avanzado mucho en conocer el origen de la vida, aunque no podamos reproducirlo a nuestro antojo.

Los italianos Galvani (que nombra Shelley en su obra) y Spallanzani hicieron sus progresos en el siglo XVIII, el primero dio lugar al galvanismo, que argumentaba que la por entonces desconocida electricidad podría provocar vida, el segundo tiraba abajo cualquier teoría de la generación espontánea, algo que más tarde Pasteur remataría.

En el XIX, quizá inspirado por la obra de Shelley, el inglés Crosse experimentó y creyó haber dado vida a insectos (o quería que le creyéramos), y en el siglo XX, no hace tanto, el americano Stanley Miller experimentó y llegó a la conclusión de que la primera forma de vida se generó por reacciones químicas.

Desde luego, el camino de la ciencia es muy profundo, ¿dónde llegaremos?

Dentro de la maldad, hay siempre algo bueno

El otro tema es algo que ya comenté al hablar de Dr. Jekyll y Mr. Hyde, la dualidad bien-mal en el humano, y en este caso, en el monstruo de Frankenstein. Porque el monstruo no es inicialmente malo, lo primero que aprende es a querer y lo primero que necesita es ser querido, al no conseguirlo y ser rechazado por los humanos, es cuando entra en cólera y se convierte realmente en monstruo.

Somos todos humanos, pero también somos todos monstruos, ¿o no?

El libro

Existen básicamente tres variantes de la obra:

  • El manuscrito original, de 1817.
  • La versión corregida por Percy Shelley, de 1818.
  • La versión reeditada por Mary Shelley en 1831.

Quitando el manuscrito original, que se encuentra a buen recaudo en la Bodleian Library en Inglaterra. Las otras dos versiones son las que encontramos normalmente en los libros actuales.

Frankenstein o el moderno Prometeo, de Mary Shelley

Frankenstein o El moderno Prometeo, de Mary Shelley

 

En mi caso he leído la versión de 1818 en el libro editado por Cátedra dentro de la colección Letras Universales, de la historiadora Isabel Burdiel que además de la obra de Mary Shelley muy bien traducida y anotada, contiene una buena introducción, bibliografía y el prefacio a la versión de 1831 que escribió Mary Shelley, muy recomendable. Podéis acceder a él en Amazon (enlace de afiliado) o aquí en la propia editorial, e incluso se puede encontrar gratis en inglés otra edición.

Un verano monstruoso (relato)

Un verano monstruoso

Mary lo pasó mal aquel verano.

Su idea era pasar un verano tranquilo a orillas del lago suizo, en aquella casa que su prometido había alquilado, cerca de donde se alojaba el mejor amigo de éste.

Sus planes pasaban por salir en barca hasta el centro del inmenso lago y disfrutar de la espectacular vista de las montañas con nieve perpetua. Le apetecía pasear por el bosque en la orilla del brazo de su amado, sumergirse en aquel clima templado en el corazón de Europa, muy lejos de los grandes cambios que estaba sufriendo su Inglaterra natal. Cambios que se daban en cualquier aspecto, tecnológicos con la aparición de máquinas increiblemente pensadas, demográficos con un aumento de la población, o sociales con reivindicaciones por los derechos de los trabajadores y un sinfín de temas más, imposibles siquiera de entender para alguien culta como Mary.

Además, Mary venía de pasarlo mal. Nunca conoció a su madre, y eso siempre fue un trauma. Le hubiera gustado oir de boca de su madre, sobre todo, esas luchas por la igualdad de géneros que tenía con todo el que considerara a la mujer inferior al hombre; pero nunca pudo hacerlo, murió por complicaciones en el parto de Mary. Dar vida, y morir en el mismo momento, trágico para cualquier alma humana.

Por su parte, su padre le educó de forma peculiar, tanto a Mary como a su hermana mayor. Lo hizo descuidando cosas básicas pero a la vez dejando que accediera a la gran sala del tesoro que era su biblioteca particular, donde Mary pudo autoformarse.

Mary tuvo que soportar como por torpeza su padre echaba piedras sobre la reputación de su madre. Tampoco hizo muchas migas con la nueva relación sentimental de su padre, ni con los medios hermanos que venían con ella.

Para rematar, como sucede en tantas historias familiares, el padre no aprobaba la relación de Mary con su prometido, y algún motivo tenía para ello, como era el filtreo continuo con la hermanastra de Mary o un hijo con otra mujer al mismo tiempo que se prometía con Mary.

Y encima la climatología no acompañaba. Llovía sin cesar, día y noche. Daba igual que fuera verano, el tiempo no respetaba nada. Se pasó días enteros encerrada en casa, bien en la suya o bien en la de su amigo George junto a su prometido y a otro amigo común. No eran malos momentos los que pasaba, pues la compañía era excelente, gente letrada con gran pasión por las letras, por contar historias; pero ni mucho menos era lo que había imaginado para aquel verano.

Quizá lo que más le molestaba es esa inferioridad que le hacían sentir sus contertulios, tratándola como una adolescente. De hecho lo era, tenía sólo 19 años, pero le molestaba ese trato. Se creían superiores por el don que tenían manejando las palabras, plasmando aquel recargado vocabulario en poemas y relatos que serían reconocidos en todo el mundo conocido.

En sus adentros se propuso estar a la altura, los miraría a los ojos y los desafiaría. No sabía cómo lo conseguiría pero su decisión era firme.

Se sentó cerca de la ventana, seguía lloviendo, no podía concentrarse.

Se alejó de la ventana y se pegó al fuego. El crepitar tampoco le dejaba concentrarse.

Fue a la cocina y mientras preparaba la cena entre fogones, pensaba. Pero tampoco, no podía.

Lo dio por imposible, después de cenar, se excusó y se retiró a la habitación de invitados. Posiblemente el esfuerzo mental había sido lo suficientemente intenso para que se sintiera agotada físicamente, se entregó a los brazos de Morfeo.

A la mañana siguiente, se levantó pálida. Una terrorífica pesadilla había pasado por su cabeza. Jamás lo había pasado tan mal por la noche, pero estaba contenta. Ahora sí, ahora estaba convencida que lo que le había dado miedo a ella, le daría miedo a todo el mundo, había encontrado al gran monstruo que buscaba y que le serviría para desafiar a quien quisiera.

La pequeña adolescente escribiría una obra maestra de un género literario nuevo, inexistente hasta aquella noche.